El nombre de nuestra planta procede del griego OROS, monte, y de GANOS, adorno, brillo, por eso el orégano significa brillo o adorno de la montaña.

Desde tiempos remotos el orégano se conoce por sus propiedades medicinales cosméticas y culinarias. La utilizaron los EGIPCIOS, HIPOCRATES (460 a.C.) considerado el padre de la medicina actual, nos habla de ella y los ROMANOS la emplearon  también como condimento, planta medicinal y aromática utilizándola frecuentemente para aromatizar el baño y la ropa.  Después y durante algunos siglos muchas de estas plantas cayeron  en el olvido pero en la EDAD MEDIA  volvieron a recuperarse de la mano de los Monjes que las cultivaban por sus propiedades medicinales y luego culinarias en los huertos de los monasterios. Los ARABES también  eran grandes amantes de las especias y las empleaban en abundancia.

En cuanto a su utilización en medicina en  primer lugar hay que decir que LOS PRINCIPIOS ACTIVOS del Orégano se encuentran en la ESENCIA, un liquido amarillo, que si nos fijamos, podemos encontrar  en las flores y las hojas y que es rico en timol, carvacrol, y terpineol  contiene minerales  como magnesio, potasio, hierro y vitaminas entre las que se encuentran los betacarotenos.

El género lo componen más de 20 especies aromáticas y es una planta vivaz, de tallo recto  y  cuadrado cubierto, al igual que las hojas, de una pelusilla blanca. Las hojas son pequeñas y ovales. El tallo se ramifica en la parte superior y cada ramita termina en un ramillete de flores terminales chiquitas de color malva que exhalan un aroma muy agradable y que es una verdadera  atracción para las abejas. Se UTILIZAN las hojas y las flores, recolectándose las SUMIDADES FLORIDAS, es decir, los extremos de las ramas que contienen hojas y flores. Este trabajo se realiza en plena floración, en los meses de verano, y una vez cortadas deben desecarse a la sombra, pues el sol destruiría el ACEITE ESENCIAL. Se coloca bien extendida o en ramilletes.